Es un día normal en la vida normal de un gato normal. No hay un tiempo específico, podría ser invierno, verano, o primavera, pero se está templado en la casa. Para leer la historia, imagináos que sois vosotros quienes la contáis y vivís. La disfrutaréis más. Empiezo...
Me despierto a las seis de la mañana. Un regustillo amargo a acetona permanece en mi boca desde no sé cuando, y mis ojos están empañados de sueño.
Me levanto con pereza, relajado, del sofá donde me asenté durante la noche.
Estiro mis agarrotados músculos tras el sueñecito nocturno, y me dirigo hacia la cocina para intentar beber agua.
Pero mis amos no se han levantado y, como todas las mañanas antes de que la cambien, el agua tiene un saborcillo algo extraño. No importa; mis sentidos están demasiado embotados como para que pueda notarlo y, por lo tanto, quejarme debidamente.
Araño la puerta cerrada de la habitación de mis amos, deseando despertarlos y que no lleguen tarde a trabajar. Demasiado pronto, por supuesto.
Mi rascar despierta a mi compañera felina de soledades, que viene hacia mí con cara de fastidio, y evidentes intenciones de vengarse.
Primero me persigue ella; disfruto de la adrenalina que segrega mi pequeño cuerpo. Luego le persigo yo a ella; deliciosa sensación de tener el poder. Acabamos en el suelo, arañándonos y mordiéndonos con saña, pero nada importa. Es una buena mañana.
Me arranca varios mechones de pelo y se aparta, orgullosa y altiva, mientras se lame las heridas que, por supuesto, no ha recibido.
Pero enseguida se une a mí en nuestro ritual mañanero. Siento la firme madera de la puerta bajo mis patas. Estoy hechando un pulso a muerte con ella. Lo sé. Pero de nuevo, ella queda vencedora. Ni las afiladas uñas de mi compañera ni mi fuerza han servido para enfrentarnos a su resistencia feroz. Mis amos se acercan.
Oigo el suave susurrar de sus pasos que intentan ser silenciosos, sin conseguirlo, sobre las tablas barnizadas y escurridizas del suelo. Ellos saben que les oímos, pero no es a nosotros a quienes no desean alarmar. Alguien más duerme aún.
Se sientan, cansados, en el sofá, y nos acogen a mi compañera y a mi en la calidez de sus brazos, en el hueco de su regazo moldeado, y en la dulzura de su amor tierno.
Con insistentes maullidos les instamos a recordar que no podemos comernos su amor, por lo que necesitamos la consistencia de nuestro desayuno.
Captan enseguida nuestra petición, y raudos van a servirnos nuestra lata de mousse. Está bastante jugosa, pero algo fría de la nevera. Su textura siempre me ha impresionado.
La vida de un gato es un mundo de sensaciones.
Terminamos el desayuno casi atragantándonos. O al menos yo. Mi compañera ya ha terminado y está dando vueltas en círculos para bajar la pesadez empalagosa del mousse.
Nos apresuramos a darles el perdón a nuestros amos con cavernosos pero delicados ronroneos. No conviene recordarles su mala memoria, en ese estado de embriagadez, y no deseamos que la tomen con nosotros por un maullido más alto que el otro.
Sonríen, halagados, y eso que aún no saben que eso no es lo mejor que podemos hacer.
Sentimos la caricia suave de nuestros amos. Siguen pensando que somos frágiles como muñecas de porcelana, sólo por poseer su misma delicadeza, pese a que nuestro cuerpo es fuerte, y nuestra mente más aún. Tal vez eso sea algo de lo que deberíamos estar orgullosos. Tal vez.
El otro ocupante de la casa despierta, y nos permite usar su regazo como cojín.
La hora feliz finaliza. Nuestros amos se van. La soledad nos invade. De pronto, nos sentimos histéricos. Corremos veloces como rayos de un lado para otro, haciendo zigzag, sin un camino a seguir, sin un destino al que alcanzar. Esas pequeñas cosas inexplicables nos dan vida.
Agotados, nos echamos en el suelo, apretando nuestras peludas mejillas contra la madera muerta. De repente, un calambrazo recorre nuestra columna vertebral, en un débil intento por recuperar el movimiento, pero es demasiado tarde. Estamos hundidos en la apatía. De nuevo.
Tenemos consciencia de que la exquisita sensación de nuestra carrera aleatoria no se desvanecerá, pero sí la energía momentánea que nos ha proporcionado. Una pena.
A media tarde vamos juntos a comer el sequísimo pienso que nuestros amos nos colocan diligentemente en nuestros platos de plástico. Una tromba de sabores entra en mí. No estoy preparado para soportar tal cantidad de matices en un alimento muerto como es el pienso. Huyo, jadeante, a beber de la fresca agua que nuestros amos se preocuparon de cambiar antes de marchar. El agua acaricia mi paladar, y desaparece la angustia de la sequedad.
Y así pasamos más de la mitad del día, corriendo y dejando de correr, experimentando el placer de los cambios del pienso, y dormitando de vez en cuando. Nada que sea imprescindible realizar. Pero sabemos que son cosas que nuestros amos nunca llegarán a apreciar, y nos apiadamos de ellos. Sólo nosotros sabemos cuán infelices son en realidad.
El sol se apoya sobre el horizonte, cansado, pero sin querer desaparecer entre las nubes oscuras.
Así es como llegan nuestros amos. Llevándose el trabajo a casa, como siempre. Soles reacios a perderse por los cielos.
Los incitamos a descansar con insistentes golpecitos de hocico. Hay que cuidar a los amos. No deben ponerse enfermos, ni llorar mucho, ni reír demasiado. Deben ser felices, o al menos, creer que lo son. Eso, nosotros lo sabemos mejor que nadie.
Ceden finalmente a nuestra dedicación, mirándonos con reproche mal fingido, porque todos sabemos lo mucho que desean descansar en realidad.
Se relajan en el sofá, entrecerrando los ojos, pero sin llegar a dormir, observando por el rabillo del ojo un programa en el que una presentadora anoréxica, de voz chillona, y teñida de rubio aguado explica las maldades e injusticias del mundo en el que vivimos. ¿Para qué? Nos preguntamos. Si no van a hacer nada por evitarlo. Es mejor no sufrir por algo tan nimio.
Es duro, pero es así. Así piensan los gatos. Algunos lo llaman mentalidad simple. ¡Pobres!
Oimos lamentos no muy lejanos, y nos acercamos a investigar. Nuestra diminuta amita llora, estremeciendo su frágil y delgado cuerpecillo. Nosotros no queremos verla llorar.
Nos acercamos y saboreamos el sabor salado de sus lágrimas, delciosas pero tristes. Un manjar exquisito, pero lleno de agonía, que se basa en dolor de ese que te produce el corazón, y no la piel.
Mi compañera y yo sólo queremos compartir su tristeza estremecedora, pero ella nos agarra y nos abraza con fuerza. Soportamos, inmunes, su canto a la agonía, pero al fin nos convence de que no sufre en vano, y lloramos con ella, dándole a nuestros largos maullidos el toque de desesperanza que expresan sus lágrimas.
Deja de llorar al poco, nos sonríe con tristeza, y desaparece por la puerta. Para entonces, nosotros estamos más que empapados. Vuelve nuestra frágil amita, y nos envuelve en cálidas mantitas. Nos lleva en brazos a los dos hasta el sofá, donde nos deja, tras plantarnos un beso firme en nuestras mejillas.
Tras un rato en el que no se oyen más que los chirriantes sonidos del colchón, el breve silencio es reemplazado por el tierno canto fantasmal de su acompasada respiración. Nuestros amos no pueden disfrutarlo, a la vez que no vivieron su descorazonado dolor.
Adolescencia, dicen. No entienden nada.
Cuando sus delgados párpados empiezan a cerrarse de verdad, decidimos que ya es hora de mandarlos a la cama. Es tarde.
Les empujamos hasta la puerta de su habitación, donde suspiran intensamente. Básicamente, se dejan caer en la cama, y cierran por completo los ojos, guardando su mirada para otra ocasión.
En ese mismo momento, el sol se rinde también, y cae.
Mi compañera y yo nos acomodamos, listos para una larga ronda de dormitar, despertar, dormitar, despertar, carreras...
Varias horas después, corremos tan rápido, juntos, que el suelo se desvanece bajo nuestros pies, y nuestras uñas apenas hacen ruido al engancharse en las tablas.
Echamos un vistazo a nuestros amos, no vaya a ser que hayamos interrumpido su sueño, pero sigue tan profundo y regular como siempre.
Nos tumbamos de nuevo en el sofá, y dirigo la mirada a mi compañera dormida. Me fijo en la delicadeza de sus facciones y caigo en la cuenta de que se parece mucho a la felina que le bufa cada mañana frente a esa puerta de cristal incoloro y extraño. Dirigo mi mirada, esta vez, a la ventana. Observo el cielo oscuro. No hay estrellas aún. Sólo la estrella Polar brilla con su fulgor habitual en todo lo alto. La silueta de los edificios se recorta en el horizonte. La luna brilla también, pálida y hermosa, con su frígida belleza y su tenue luz cristalina, y me pregunto a que enamorados amparará esta noche la oscuridad.
Con estos pensamientos me duermo por primera vez en la noche, tal vez por última, hasta que a la mañana siguiente me despierte el sol, con su luz amarillenta.
Sé que ese día ha sido otro más en esa ristra de semanas, meses y años, todos enlazados, que dure mi vida, pero no sé por qué, siento que ha sido el día más especial de mi vida.
Y presiento, con una diminuta sonrisa de felicidad, que lo mismo ocurrirá con el siguiente, y el siguinte, y el siguiente...
Infravaloramos la vida de un gato. No es sólo comer y dormir. Es sentir. Y ellos saben que cada día será mejor. Recordad: los gatos perdonan pero no olvidan. Jamás.
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viernes, 19 de noviembre de 2010
sábado, 3 de julio de 2010
¿Espejismo?- Con añadido de la "Historia de las Siestas"

Hoy, cuando me he despertado de la "Siesta del Sofá", me he dirigido, como siempre, a empezar la "Siesta del Sillón". Me veo obligado a aclarar, antes de continuar, eso de las siestas. Ya sabéis que los gatos reparten las horas de sueño (que son muchas) en varias siestas durante todo el día (como es lógico, para que no se note lo mucho que duermen). Los amigatos, cuando querían quedar a ligar o a cualquier otra cosa, no sabían como decir la hora a la que se reunían, y nunca coincidían, pues siempre que alguno tenia un ratito libre, todos los demás dormían la siesta. Así que se decidió nombrar las siestas. Para poder quedar con un amigo tenias que saberte los nombres de todas sus siestas, y calcular los momentos aproximados que tendría libres ese gato. Por ejemplo, siempre había algún gato que decía:
-Te veo tras mi "Siesta del Amanecer".
Y así estaba todo arreglado.
Pero yo soy un gato muy especial. Duermo varias siestas a lo largo de las "Siestas del Amanecer" etcétera... de los demás gatos. Así que yo siempre digo:
-Te veo en el descanso de mi "Siesta del Amanecer", tras la "Siesta del Sofá".
Y todos tan a gusto.
Ahora que hemos aclarado esto, me gustaría continuar... Entonces me dirigí al sillón del ordenador y vi, horrorizado que había dos iguales.
Al principio pensé que era un espejismo por hambre, pues Lily solo me había dejado comerme tres cuartos de lata, pero entonces observe que uno de ellos no olía a mi sillón. Olía a almacén húmedo y cochambroso, y a polvo.
Alarmado, fui inmediatamente a despertar a mi ama de su siesta, su única siesta del día, que solo se toma por la tarde y dura únicamente dos horas, como mucho (¡que estupidez!). Le pregunte que hacia ese sillón ahí, y me dijo que la abuelita lo había traído del almacén del trabajo, porque estaba ahí y pensó que estaría bien tener algún mueble mas en la casa, y que podrían darle alguna utilidad.
Así que ahora, para que ningún sillón tenga envidia ni se sienta fuera de lugar, he multiplicado mis "Siestas del Sillón" por dos. ¡Que bueno soy! (Je je je je je...)
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Una historia de gatos muy especial
Recuerdo que os prometí poner aqui la historia que estaban haciendo en UC.
De acuerdo, pues aqui está:
Esta es una hermosa historia de un pequeño gatito que vivia en un hogar lleno de amor y felicidad hasta que un día, la mamita se encontro un gatito hambriento y flaquito deambulando por las calles, sin un rumbo fijo... y se lo llevo a casa, donde se encontraron ambos gatitos.
El gatito dueño de casa se dejó ver por alli... y quedo muy claro que el gatito dueño de la casa no lo aceptaba.
-¡Me han sustituido!-pensaba el gatito primero.
-¡Hermoso hogar!-pensaba el gatito segundo.
Lo peor era que la mamita humana no se habia dado cuenta de que el chiquito flaquito era una chiquita y vaya sorpresa que se llevo.
La recien llegada se desarmaba en mimos para su nueva mamá, sabiendo que con eso ya tenia mas que ganada su permanencia en la casa.
En cambio, el primer gatito tramaba como podria librarse de ella; se le empezaron a ocurrir ideas: Pensó en hacerse el enfermo para que le tomaran más atención, o también podia inventarle a la nueva gatita que en esa casa las cosas no eran tan buenas como parecieran... Pero nada lo convencia.
Entonces pensó: Si realmente se va a quedar aqui, podre hacerle la vida imposible, si señor, y asi yo disfrutare y a lo mejor se va y todo.
Y el gato comenzo su ofensa contra la chiquitina.
Entonces pensó: "me iré de casa, así mi mami tendrá su merecido por haberme sustituido y sabrá lo que es estar sin mí"
Y asi fue, una calida mañana de sol, el gatito decidio abandonar su casa, y cada tanto, miraba hacia atras para verificar si lo seguian o no.
Recorrio tres jardines vecinos, y se escondio a esperar.
NO queria alejarse de casa y queria estar atento a como seria su busqueda.
Pero entonces pasaron las horas y el gatito se puso muy triste pensando que le habian olvidado, sin recordar que su mami trabajaba ese dia horas extras.
Al oir el sonido de su pancita (porque estaba muerto del hambre) decidió asomarse a su casa para ver si podia tomar algo de comida.
Muy sigilosamente llego al jardin de su casa y al asomarse a ver que estaba haciendo la cosa peluda se dio cuenta de que la "intrusa", como la llamaba, estaba recostada panza arriba, durmiendo en su sofá preferido, y pensó: y si yo me voy, a lo mejor no les importa en casa, quizas les parezca más cariñosa y más linda la bola de pelos nueva!!!! ¿Y si no me buscan...? ¿Que voy a hacer yo?
En ese momento el gatito regalón comienza nuevamente a pensar en que puede hacer para librarse de una vez por todas de esa gata intrusa, penso y penso sobre un arbol, pero el sueño le engaño y se quedo dormido, y comenzo a soñar:
Estoy en casa, pero mis amos no me ven, la "gatita" esta con ellos.
Ellos la miman y la dan besos, y le sirven MI comida en MI cuenco.
Observo como juega con mis juguetes, impotente.
Maullo pero tampoco me oyen.
ESTOY SOLO.
Ya no estoy en casa, estoy paseando por la calle, entre los cubos de basura, me miro: estoy sucio y desnutrido, y lleno de heridas.
Me ha atropellado un coche.
Mis amos pasan por delante pero no me ven, maullo de nuevo, me oyen, se rien con crueldad, me desprecian.
Me muero con dolor.
Y se despertó el gatito, jadeando y muy asustado.
-Uf!!! Menos mal que solo fue una pesadilla... Que tremendo sueño!!!!
-Pero esta pesadilla me ha ayudado a elaborar un plan, una estrategia, volvere a mi casa, comenzare a hacer destrozos e intentare que la culpen a ESA, a esa bola de pelos horrible...
Entonces, el gatito volvio a su casa como si nada hubiera pasado y asi ideo su primera travesura. Nada más entrar esperó a que nadie lo pudiera cojer infraganti.
-Subiré por la cortina primero... depués arañaré los sillones preferidos de mis papis, tirare la comida por todo el suelo... y la parte mas importante, DESTROZARÉ TODO EL PAPEL DE LA CASA!!!! Todos pensarán que ha sido la "intrusa"
Este plan no podía fallar. Y asi fue como el gatito comenzo con la tarea de destrucciòn del hogar.
Trepo hasta lo alto de las cortinas y se dejo caer, destrozo el papel de la casa, y hasta tiró un florero con las flores que papa le habia regalado a mama el dia anterior. Después de eso, se acostó a esperar a que llegue la familia y ver su reacción.
Esa noche, cuando la mamá entró a la casa, casi se desmaya.
La sala parecia un campo de batalla y nuestro gatito muy astuto dejo en medio del desorden a la nueva gata y se escondio; la mami tomo entre sus manos a la pequeña y le dio 3 palmadas y se enojo con ella, como el gato vio que habia logrado su objetivo salio como si nada hubiera pasado, él pensó que la mamá lo iba a acariciar, pero no, lo alzo y también lo regaño por haber permitido que la pequeña hubiera dañado todas las cosas.
La pequeña estaba muy triste y no entendia lo que pasaba, para Mimi era incomprensible todo esto, buscó refugio en su hermanigato mayor, le contó que no entendía por qué estaban tan enojados si ella había intentado siempre hacerle el mayor de los cariños a la familia que la había adoptado después de pasar tantas penurias, hambre y soledad en las calles, no sabía en qué se había equivocado, pero si no eran felices con ella allí entonces se iba.
-No voy a traer disgustos a esta casa, perjudicándote a ti tambien hermanito. Snif... yo me voy... snif... en alguna parte del puente de la otra calle habrá un huequito para mí... snif... -decía envuelta en un mar de llanto.
Empezaba a lloviznar, el cielo rugía avisando que venía una gran tormenta, rayos a lo lejos pronosticaban una tenebrosa noche y la peque sólo buscaba una ventana abierta para irse definitivamente y para siempre muy a su pesar.
Mimi temblaba de frio y cada vez el hambre la inundaba. Estaba triste, sola, mojada y asustada. Miraba para todos lados sobresaltada, y se asustaba del latir de su propio corazón. No veia ninguna ventanan abierta.
A lo lejos, en una esquina proxima, sólo vio una caja de cartón donde podría protegerse esa noche de lluvia, rayos y relampagos; no dudo en introducirse y esperar un nuevo día. La noche parecia una eternidad, la pobre Mimi estaba muy asustada y la cajita de carton habia empezado a desbaratarse por la fuerte lluvia, la pobre pequeñita no sabia que hacer, simplemente cerro sus ojitos esperando que todo pasara pronto, mientras tanto en la casa nadie se habia percatado de la ausencia de la pequeñita Mimi y el hermano mayor estaba escondido debajo del sofa para que la mamá no lo regañara mientras organizaba la sala de nuevo.
De repente "Peluchín" se empezó a sentir mal, veía que la lluvia no paraba y el viento era cada vez más fuerte, comenzó a pensar en lo que había hecho y de como dejó ir a Mimi siendo tan pequeñita e indefensa. Sentía que su conciencia le hablaba todo el tiempo y no podía conciliar el sueño en paz.
Pensó, pensó y pensó, y comenzó a sentir mucha aflicción por aquella gatita y dijo:
-Por esta zona hay muchas inundaciones, soy malo, muy malo, ¿cómo pude hacer algo así?!!!! No puedo ser tan egoísta! Si yo llegué a esta casa de la misma forma... no tenía hogar y me dieron uno con mucho amor.
Asi que Peluchin, tomo el coraje que jamas habia tenido, y salio en medio de esa temerosa noche de tormenta; busco, busco, busco... hasta que iluminado por un rayo muy potente que cayo cerca del lugar la vio, a ella, a Mimi, tiritando del frio, llorando en silencio y soledad, sus ojitos semicerrados...
Peluchin la llamo con todas las fuerzas de sus gatipulmoncitos: MIAUUU! MIAU!!! MIMI MIAUUU!!!
Pero Mimi, abatida, cansada, y asustada por los truenos cada vez mas fuertes no lograba escucharlo, hasta que Peluchín, en un arrojo de valentía y determinación se lanzó a nadar en el arroyo que se había formado entre Mimi y él.
Nado, Nado y Nado con todas sus fuerzas, pero todo era en vano: la corriente era demasiado fuerte y siempre permanecia en el mismo lugar.
Mimi observaba la escena y no sabia que hacer, hasta que tambien en un acto de valentia se arrojó con su cajita al arroyo en busca de Peluchin.
Peluchin logró subir a la cajita, pero la corriente los empezó a alejar cada vez mas de su casa, hasta que en un momento la cajita quedo detenida por unas piedras y lograron salir de ella.
Estaban en un territorio que no conocian, mojados, muertos de frio, pero al menos habia dejado de llover.
Ya la noche se habia apoderado del cielo, y aunque ya no estaba lloviendo se sentia el frio helado en el suelo, la pobre Mini se sintio muy triste por estar lejos de su nuevo hogar y empezo a llorar, mientras el pobre Peluchin pensaba en que direccion ir ahora para regresar de nuevo a casa.
Peluchin penso, penso y consolaba a Mimi con unos languetazos humedos y asperos. Mimi, a pesar de la tristeza de no estar en su casita, se sentia protegida por Peluchin.
Peluchin mientras pensaba, miro al cielo y vio un Lucero claro, que inundaba de luz un camino. Ese camino era lo unico que tenia de esperanza para llegar a su hogar.
Asi que decididamente tomo a Mimi y comenzaron el supuesto viaje de regreso a casa. Lo primero que debian hacer era atravesar un jardin trasero donde habia un perro muy bravo y con cara de pocos amigos.
Idearon un plan: treparian el arbol y luego caminarian sigilosamente por la cerca con mucho cuidado de no resbalar y caer.
Los lazos de hermandad comenzaban a formarse, Mimi y Peluchin se daban cuenta que JUNTOS podian lograrlo, que JUNTOS funcionaban como equipo, asi fue que se lanzaron a cruzar el jardin.
¡Pero a Mimi le dieron ganas de hacer pis en ese justo momento!
-Tengo que ir, tengo que ir, tengo que ir, Peluchín tengo que ir yaaa!
Peluchín no se lo podía creer… Ya encaramados en la cerca a esta niña le dan ganas de hacer pis!
Entonces con el mismo sigilo que se treparon volvieron a bajarse y buscar un lugar con alguna montañita de arena para que la chiqui pudiera hacer pis tranquila…
-¿Así estás bien? –preguntaba Peluchín.
-Sí, aunque está sucio, hay muchas ramitas, pero no puedes mirar!!! No mires!!!
-Bueno, pero apura, no se puede despertar ese perrote y nosotros todavía por aquí!
Pero Mimi ya había hecho pis y se había puesto a jugar con una arañita que se encontró, brincaba y brincaba persiguiéndola, hasta que se cayó en un hoyo al lado de un gran árbol…
-Peluuuu… Me caí!!
-Esto no puede ser!! Ya es el colmo! Mimi, ¿dónde te caíste?
El hoyo era muy pequeño pero un poco profundo. Cuando Pelu supo donde estaba se estiró lo más más posible alargando su patita hasta alcanzarla, pero la arañita amiga de Mimi le hacía cosquillas y entre risas y risas al fin pudo sacar a Mimi del hoyo.
Ambos cayeron encima de una pila de hojas de árbol, cansados y muertos de la risa.
En ese momento, mientras se reian de su aventura, Mimi le conto lo infeliz que habia sido hasta el momento de encontrar a su nueva mama, y lo mucho que significaba para ella que Peluchin la aceptase como hermana.
Peluchin al principio se resistia un poco, pero despues entendio que Mimi no seria competencia para él, que siempre tendria el amor de su familia, y que ademas tambien la tendria a ella como compañera de aventuras y desventuras.
Mientras se ponia muy sentimental el momento, aquel perro gigante se despertó y se dió cuenta que dos peludos gatos habian invadido su patio, mientras se abrazaban, el perro empezo a correr hacia ellos y cuando estaba a punto de morder a Peluchin, Mimi de un grito le aviso para que corriera, Peluchin se dió la vuelta y solo vió un millon de dientes cerca de su colita, tomo de la garrita a su hermanita y empezaron a huir de ese perro gigante!!!!!
Por un momento todo fue confusión, dijeron "paticas valenos", y emprendieron la huida de aquel terrible perrote que los perseguía, corrieron y corrieron hasta que lograron escapar, como vieron el final tan cerca sintieron que debian estar unidos para toda la vida he intentaron regresar nuevamente a casa, pero en el camino se toparon con una señora muy mala, la mas temida del barrio, todos conocian sus hechizos. Era casi como una bruja malefica.
Estaba camuflada en la oscuridad, como sabiendo que por alli pasarian esos hermanigatos.
Se antepuso en su camino y con voz de ultratumba los señalo con sus dedos deformes y les dijo:
-Seran mios!!!!!!!!!!!!!
Peluchin se paro en frente de su Mimi y dijo "eso ni soñarlo" y se esponjo tanto que parecia un gato gigante, la pobre Mimi entaba aterrorizada y lloraba solita en un lado de la acera, la bruja empezo a enfrentar a Peluchin para alcanzar a Mimi pero el con sus garritas la defendia, y de pronto se encendieron las luces de las casas vecinas. La mujer malefica giro su cabeza y en ese momento Peluchin dijo:
-Miauuu... Corramos... Miau....
Y asi los dos hermanigatos corrieron super rapido, hasta que llegaron de nuevo a su casa.
Alli sellaron su pacto de hermandad.
Peluchin dijo:
-¿Esa no era la abuela disfrazada de bruja?
Y luego Peluchin dijo tambien:
-Mimi, en verdad que mis celos me jugaron una mala pasada cuando llegaste a la casa y no queria que te quedaras, hice lo posible para que te culparan de mis travesuras y te echaran de la casa, pero ahora, con lo que hemos pasado juntos, me doy cuenta que podemos divertirnos y compartir muchas aventuras juntos.
Te pido perdon, y quiero que seamos hermanigatos por siempre!!!!
Mini, moviendo su cabecita de lado a lado escuchaba atentamente, sus bigotitos comenzaban a moverse tambièn de tanta felicidad y dijo:
-Hermanigatito!!!! No sabes cuánta alegía me da escuchar tus palabras!!!! Quiero decirte que en este tiempo que pasamos juntos por tantas aventuras y ver como cuidaste de mí, es la primera vez que siento que me quieren de verdad y se juegan por mi para salvarme como lo hiciste tu hermanito!!!
A pesar de los malos entendidos yo te perdono y te digo que eres el mejor hermano que podía tener!!!
Estoy que bailo de la alegría,porque ahora mi felicidad es completa, tengo casa, papis que me quieren y un hermanigato maravilloso que me va a seguir cuidando siempre!!!
Te amo, Pelu!!!!
Que otras aventuras les deparara el destino a nuestros amigatos a la fuerza??
esas las veremos en nuestra proxima historia.
Colorin colorado esta gatihistoria ha terminado
Con la participación de las usuarias: Caronoma, Lunitainti, Marysabel65, Antu, Mar01, CESU31, Gizestoledo, Anxan y Kary0504.
*Bueno, amigatos, ¿que os ha parecido la historia?
He tardado 1 hora en corregir unas cosas para que fuera mas facil de leer... ¡todo por vosotros!
Muchas gracias a Kary0504 por dejarme publicarla.
De acuerdo, pues aqui está:
Esta es una hermosa historia de un pequeño gatito que vivia en un hogar lleno de amor y felicidad hasta que un día, la mamita se encontro un gatito hambriento y flaquito deambulando por las calles, sin un rumbo fijo... y se lo llevo a casa, donde se encontraron ambos gatitos.
El gatito dueño de casa se dejó ver por alli... y quedo muy claro que el gatito dueño de la casa no lo aceptaba.
-¡Me han sustituido!-pensaba el gatito primero.
-¡Hermoso hogar!-pensaba el gatito segundo.
Lo peor era que la mamita humana no se habia dado cuenta de que el chiquito flaquito era una chiquita y vaya sorpresa que se llevo.
La recien llegada se desarmaba en mimos para su nueva mamá, sabiendo que con eso ya tenia mas que ganada su permanencia en la casa.
En cambio, el primer gatito tramaba como podria librarse de ella; se le empezaron a ocurrir ideas: Pensó en hacerse el enfermo para que le tomaran más atención, o también podia inventarle a la nueva gatita que en esa casa las cosas no eran tan buenas como parecieran... Pero nada lo convencia.
Entonces pensó: Si realmente se va a quedar aqui, podre hacerle la vida imposible, si señor, y asi yo disfrutare y a lo mejor se va y todo.
Y el gato comenzo su ofensa contra la chiquitina.
Entonces pensó: "me iré de casa, así mi mami tendrá su merecido por haberme sustituido y sabrá lo que es estar sin mí"
Y asi fue, una calida mañana de sol, el gatito decidio abandonar su casa, y cada tanto, miraba hacia atras para verificar si lo seguian o no.
Recorrio tres jardines vecinos, y se escondio a esperar.
NO queria alejarse de casa y queria estar atento a como seria su busqueda.
Pero entonces pasaron las horas y el gatito se puso muy triste pensando que le habian olvidado, sin recordar que su mami trabajaba ese dia horas extras.
Al oir el sonido de su pancita (porque estaba muerto del hambre) decidió asomarse a su casa para ver si podia tomar algo de comida.
Muy sigilosamente llego al jardin de su casa y al asomarse a ver que estaba haciendo la cosa peluda se dio cuenta de que la "intrusa", como la llamaba, estaba recostada panza arriba, durmiendo en su sofá preferido, y pensó: y si yo me voy, a lo mejor no les importa en casa, quizas les parezca más cariñosa y más linda la bola de pelos nueva!!!! ¿Y si no me buscan...? ¿Que voy a hacer yo?
En ese momento el gatito regalón comienza nuevamente a pensar en que puede hacer para librarse de una vez por todas de esa gata intrusa, penso y penso sobre un arbol, pero el sueño le engaño y se quedo dormido, y comenzo a soñar:
Estoy en casa, pero mis amos no me ven, la "gatita" esta con ellos.
Ellos la miman y la dan besos, y le sirven MI comida en MI cuenco.
Observo como juega con mis juguetes, impotente.
Maullo pero tampoco me oyen.
ESTOY SOLO.
Ya no estoy en casa, estoy paseando por la calle, entre los cubos de basura, me miro: estoy sucio y desnutrido, y lleno de heridas.
Me ha atropellado un coche.
Mis amos pasan por delante pero no me ven, maullo de nuevo, me oyen, se rien con crueldad, me desprecian.
Me muero con dolor.
Y se despertó el gatito, jadeando y muy asustado.
-Uf!!! Menos mal que solo fue una pesadilla... Que tremendo sueño!!!!
-Pero esta pesadilla me ha ayudado a elaborar un plan, una estrategia, volvere a mi casa, comenzare a hacer destrozos e intentare que la culpen a ESA, a esa bola de pelos horrible...
Entonces, el gatito volvio a su casa como si nada hubiera pasado y asi ideo su primera travesura. Nada más entrar esperó a que nadie lo pudiera cojer infraganti.
-Subiré por la cortina primero... depués arañaré los sillones preferidos de mis papis, tirare la comida por todo el suelo... y la parte mas importante, DESTROZARÉ TODO EL PAPEL DE LA CASA!!!! Todos pensarán que ha sido la "intrusa"
Este plan no podía fallar. Y asi fue como el gatito comenzo con la tarea de destrucciòn del hogar.
Trepo hasta lo alto de las cortinas y se dejo caer, destrozo el papel de la casa, y hasta tiró un florero con las flores que papa le habia regalado a mama el dia anterior. Después de eso, se acostó a esperar a que llegue la familia y ver su reacción.
Esa noche, cuando la mamá entró a la casa, casi se desmaya.
La sala parecia un campo de batalla y nuestro gatito muy astuto dejo en medio del desorden a la nueva gata y se escondio; la mami tomo entre sus manos a la pequeña y le dio 3 palmadas y se enojo con ella, como el gato vio que habia logrado su objetivo salio como si nada hubiera pasado, él pensó que la mamá lo iba a acariciar, pero no, lo alzo y también lo regaño por haber permitido que la pequeña hubiera dañado todas las cosas.
La pequeña estaba muy triste y no entendia lo que pasaba, para Mimi era incomprensible todo esto, buscó refugio en su hermanigato mayor, le contó que no entendía por qué estaban tan enojados si ella había intentado siempre hacerle el mayor de los cariños a la familia que la había adoptado después de pasar tantas penurias, hambre y soledad en las calles, no sabía en qué se había equivocado, pero si no eran felices con ella allí entonces se iba.
-No voy a traer disgustos a esta casa, perjudicándote a ti tambien hermanito. Snif... yo me voy... snif... en alguna parte del puente de la otra calle habrá un huequito para mí... snif... -decía envuelta en un mar de llanto.
Empezaba a lloviznar, el cielo rugía avisando que venía una gran tormenta, rayos a lo lejos pronosticaban una tenebrosa noche y la peque sólo buscaba una ventana abierta para irse definitivamente y para siempre muy a su pesar.
Mimi temblaba de frio y cada vez el hambre la inundaba. Estaba triste, sola, mojada y asustada. Miraba para todos lados sobresaltada, y se asustaba del latir de su propio corazón. No veia ninguna ventanan abierta.
A lo lejos, en una esquina proxima, sólo vio una caja de cartón donde podría protegerse esa noche de lluvia, rayos y relampagos; no dudo en introducirse y esperar un nuevo día. La noche parecia una eternidad, la pobre Mimi estaba muy asustada y la cajita de carton habia empezado a desbaratarse por la fuerte lluvia, la pobre pequeñita no sabia que hacer, simplemente cerro sus ojitos esperando que todo pasara pronto, mientras tanto en la casa nadie se habia percatado de la ausencia de la pequeñita Mimi y el hermano mayor estaba escondido debajo del sofa para que la mamá no lo regañara mientras organizaba la sala de nuevo.
De repente "Peluchín" se empezó a sentir mal, veía que la lluvia no paraba y el viento era cada vez más fuerte, comenzó a pensar en lo que había hecho y de como dejó ir a Mimi siendo tan pequeñita e indefensa. Sentía que su conciencia le hablaba todo el tiempo y no podía conciliar el sueño en paz.
Pensó, pensó y pensó, y comenzó a sentir mucha aflicción por aquella gatita y dijo:
-Por esta zona hay muchas inundaciones, soy malo, muy malo, ¿cómo pude hacer algo así?!!!! No puedo ser tan egoísta! Si yo llegué a esta casa de la misma forma... no tenía hogar y me dieron uno con mucho amor.
Asi que Peluchin, tomo el coraje que jamas habia tenido, y salio en medio de esa temerosa noche de tormenta; busco, busco, busco... hasta que iluminado por un rayo muy potente que cayo cerca del lugar la vio, a ella, a Mimi, tiritando del frio, llorando en silencio y soledad, sus ojitos semicerrados...
Peluchin la llamo con todas las fuerzas de sus gatipulmoncitos: MIAUUU! MIAU!!! MIMI MIAUUU!!!
Pero Mimi, abatida, cansada, y asustada por los truenos cada vez mas fuertes no lograba escucharlo, hasta que Peluchín, en un arrojo de valentía y determinación se lanzó a nadar en el arroyo que se había formado entre Mimi y él.
Nado, Nado y Nado con todas sus fuerzas, pero todo era en vano: la corriente era demasiado fuerte y siempre permanecia en el mismo lugar.
Mimi observaba la escena y no sabia que hacer, hasta que tambien en un acto de valentia se arrojó con su cajita al arroyo en busca de Peluchin.
Peluchin logró subir a la cajita, pero la corriente los empezó a alejar cada vez mas de su casa, hasta que en un momento la cajita quedo detenida por unas piedras y lograron salir de ella.
Estaban en un territorio que no conocian, mojados, muertos de frio, pero al menos habia dejado de llover.
Ya la noche se habia apoderado del cielo, y aunque ya no estaba lloviendo se sentia el frio helado en el suelo, la pobre Mini se sintio muy triste por estar lejos de su nuevo hogar y empezo a llorar, mientras el pobre Peluchin pensaba en que direccion ir ahora para regresar de nuevo a casa.
Peluchin penso, penso y consolaba a Mimi con unos languetazos humedos y asperos. Mimi, a pesar de la tristeza de no estar en su casita, se sentia protegida por Peluchin.
Peluchin mientras pensaba, miro al cielo y vio un Lucero claro, que inundaba de luz un camino. Ese camino era lo unico que tenia de esperanza para llegar a su hogar.
Asi que decididamente tomo a Mimi y comenzaron el supuesto viaje de regreso a casa. Lo primero que debian hacer era atravesar un jardin trasero donde habia un perro muy bravo y con cara de pocos amigos.
Idearon un plan: treparian el arbol y luego caminarian sigilosamente por la cerca con mucho cuidado de no resbalar y caer.
Los lazos de hermandad comenzaban a formarse, Mimi y Peluchin se daban cuenta que JUNTOS podian lograrlo, que JUNTOS funcionaban como equipo, asi fue que se lanzaron a cruzar el jardin.
¡Pero a Mimi le dieron ganas de hacer pis en ese justo momento!
-Tengo que ir, tengo que ir, tengo que ir, Peluchín tengo que ir yaaa!
Peluchín no se lo podía creer… Ya encaramados en la cerca a esta niña le dan ganas de hacer pis!
Entonces con el mismo sigilo que se treparon volvieron a bajarse y buscar un lugar con alguna montañita de arena para que la chiqui pudiera hacer pis tranquila…
-¿Así estás bien? –preguntaba Peluchín.
-Sí, aunque está sucio, hay muchas ramitas, pero no puedes mirar!!! No mires!!!
-Bueno, pero apura, no se puede despertar ese perrote y nosotros todavía por aquí!
Pero Mimi ya había hecho pis y se había puesto a jugar con una arañita que se encontró, brincaba y brincaba persiguiéndola, hasta que se cayó en un hoyo al lado de un gran árbol…
-Peluuuu… Me caí!!
-Esto no puede ser!! Ya es el colmo! Mimi, ¿dónde te caíste?
El hoyo era muy pequeño pero un poco profundo. Cuando Pelu supo donde estaba se estiró lo más más posible alargando su patita hasta alcanzarla, pero la arañita amiga de Mimi le hacía cosquillas y entre risas y risas al fin pudo sacar a Mimi del hoyo.
Ambos cayeron encima de una pila de hojas de árbol, cansados y muertos de la risa.
En ese momento, mientras se reian de su aventura, Mimi le conto lo infeliz que habia sido hasta el momento de encontrar a su nueva mama, y lo mucho que significaba para ella que Peluchin la aceptase como hermana.
Peluchin al principio se resistia un poco, pero despues entendio que Mimi no seria competencia para él, que siempre tendria el amor de su familia, y que ademas tambien la tendria a ella como compañera de aventuras y desventuras.
Mientras se ponia muy sentimental el momento, aquel perro gigante se despertó y se dió cuenta que dos peludos gatos habian invadido su patio, mientras se abrazaban, el perro empezo a correr hacia ellos y cuando estaba a punto de morder a Peluchin, Mimi de un grito le aviso para que corriera, Peluchin se dió la vuelta y solo vió un millon de dientes cerca de su colita, tomo de la garrita a su hermanita y empezaron a huir de ese perro gigante!!!!!
Por un momento todo fue confusión, dijeron "paticas valenos", y emprendieron la huida de aquel terrible perrote que los perseguía, corrieron y corrieron hasta que lograron escapar, como vieron el final tan cerca sintieron que debian estar unidos para toda la vida he intentaron regresar nuevamente a casa, pero en el camino se toparon con una señora muy mala, la mas temida del barrio, todos conocian sus hechizos. Era casi como una bruja malefica.
Estaba camuflada en la oscuridad, como sabiendo que por alli pasarian esos hermanigatos.
Se antepuso en su camino y con voz de ultratumba los señalo con sus dedos deformes y les dijo:
-Seran mios!!!!!!!!!!!!!
Peluchin se paro en frente de su Mimi y dijo "eso ni soñarlo" y se esponjo tanto que parecia un gato gigante, la pobre Mimi entaba aterrorizada y lloraba solita en un lado de la acera, la bruja empezo a enfrentar a Peluchin para alcanzar a Mimi pero el con sus garritas la defendia, y de pronto se encendieron las luces de las casas vecinas. La mujer malefica giro su cabeza y en ese momento Peluchin dijo:
-Miauuu... Corramos... Miau....
Y asi los dos hermanigatos corrieron super rapido, hasta que llegaron de nuevo a su casa.
Alli sellaron su pacto de hermandad.
Peluchin dijo:
-¿Esa no era la abuela disfrazada de bruja?
Y luego Peluchin dijo tambien:
-Mimi, en verdad que mis celos me jugaron una mala pasada cuando llegaste a la casa y no queria que te quedaras, hice lo posible para que te culparan de mis travesuras y te echaran de la casa, pero ahora, con lo que hemos pasado juntos, me doy cuenta que podemos divertirnos y compartir muchas aventuras juntos.
Te pido perdon, y quiero que seamos hermanigatos por siempre!!!!
Mini, moviendo su cabecita de lado a lado escuchaba atentamente, sus bigotitos comenzaban a moverse tambièn de tanta felicidad y dijo:
-Hermanigatito!!!! No sabes cuánta alegía me da escuchar tus palabras!!!! Quiero decirte que en este tiempo que pasamos juntos por tantas aventuras y ver como cuidaste de mí, es la primera vez que siento que me quieren de verdad y se juegan por mi para salvarme como lo hiciste tu hermanito!!!
A pesar de los malos entendidos yo te perdono y te digo que eres el mejor hermano que podía tener!!!
Estoy que bailo de la alegría,porque ahora mi felicidad es completa, tengo casa, papis que me quieren y un hermanigato maravilloso que me va a seguir cuidando siempre!!!
Te amo, Pelu!!!!
Que otras aventuras les deparara el destino a nuestros amigatos a la fuerza??
esas las veremos en nuestra proxima historia.
Colorin colorado esta gatihistoria ha terminado
Con la participación de las usuarias: Caronoma, Lunitainti, Marysabel65, Antu, Mar01, CESU31, Gizestoledo, Anxan y Kary0504.
*Bueno, amigatos, ¿que os ha parecido la historia?
He tardado 1 hora en corregir unas cosas para que fuera mas facil de leer... ¡todo por vosotros!
Muchas gracias a Kary0504 por dejarme publicarla.
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domingo, 18 de octubre de 2009
Una hermosa historia de gatos...
En la pagina web favorita de mi ama, están haciendo una historia entre todos en la que los protagonistas son dos gatos.
Cuando la terminen, les pediré permiso para ponerla aquí.
De momento va muy bien, esta quedando preciosa.
Espero que os guste, si consigo ponerla.
Cuando la terminen, les pediré permiso para ponerla aquí.
De momento va muy bien, esta quedando preciosa.
Espero que os guste, si consigo ponerla.
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martes, 6 de octubre de 2009
Cuento chino(literalmente)
Una amiga especial de aquí me ha mandado este cuento chino(literalmente).
Jajajjajajjaja!!! Tenemos que enseñarles un par de cosas a esos monos.
En el Song, uno de los reinos antiguos, vivía un hombre al que le gustaban los monos; comprendía su lenguaje y tenía unos cuantos en su casa. Llegó una época en que le sobrevinieron dificultades económicas y no pudo él seguir alimentándolos tan bien como antes. Los reunió, pues, y les dijo que iba a reducirles la ración a tres castañas por la mañana y cuatro por la tarde.
Los monos, muy descontentos, empezaron a murmurar llenos de indignación. El hombre, entonces, cambió rápidamente su proposición.
¿Qué les parece entonces una ración de cuatro por la mañana y tres por la tarde? -propuso- ¿Sería mejor así?
Los monos inmediatamente se calmaron y aceptaron sus términos.
*Hoy, esta expresión se usa en china para la gente que vacila, propensa al cambio de ideas, sin que ellas le signifiquen beneficio alguno.
Jajajjajajjaja!!! Tenemos que enseñarles un par de cosas a esos monos.
En el Song, uno de los reinos antiguos, vivía un hombre al que le gustaban los monos; comprendía su lenguaje y tenía unos cuantos en su casa. Llegó una época en que le sobrevinieron dificultades económicas y no pudo él seguir alimentándolos tan bien como antes. Los reunió, pues, y les dijo que iba a reducirles la ración a tres castañas por la mañana y cuatro por la tarde.
Los monos, muy descontentos, empezaron a murmurar llenos de indignación. El hombre, entonces, cambió rápidamente su proposición.
¿Qué les parece entonces una ración de cuatro por la mañana y tres por la tarde? -propuso- ¿Sería mejor así?
Los monos inmediatamente se calmaron y aceptaron sus términos.
*Hoy, esta expresión se usa en china para la gente que vacila, propensa al cambio de ideas, sin que ellas le signifiquen beneficio alguno.
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lunes, 7 de septiembre de 2009
Dios nos envia Angeles en Forma de Animales
Las mil formas de deshacerse de un gato - Autora: Aldana Passalia - Del libro Alas del Alma - Cuentos para chicos
Un día apareció en el jardín de casa un gato negro, permaneció un rato y se fue. Al dia siguiente volvió aparecer y nuevamente estuvo un rato mas largo y se fue. Al tercer dia volvió a venir y ya se quedo.
Le pusimos de nombre Michagui. Así fue como nuestro gato cariñoso y tranquilo formó parte de la familia.
Pasaron dos años, y yo quería tener un perro, pero mamá me decía que no podíamos tener un perrito porque ya teníamos un gatito y no sabíamos como se llevarían entre si.
Yo insistía, insistía, pero no había forma de convencer a mamá.
Hasta que empece a pensar de que manera podría deshacerme del gato. Entonces le sugerí a mamá que no le diéramos mas de comer, así tendría que ir a buscar la comida a otro lado y seguramente con el tiempo se iría a vivir a otra casa.
Pero mama decía que eso no se hace. Mientras tanto yo seguía pensando como deshacerme de Michagui para poder traer un perrito a casa.
Nuevamente tome fuerza e insistí para que lo lleváramos al Jardín Botánico, allí viven muchos gatos a los cuales le dan de comer. A mis sugerencia, la respuesta era un No.
Así seguí dando mis ideas para que el gato se fuera de casa y de esta manera traer un perro.
Hasta que mamá un dia me contó esta historia:
Hace mucho mucho tiempo atrás había un sacerdote muy especial que vivía en un país llamado Italia.
Los muchachos de la calle lo llamaban: 'Ese es el Padre que siempre está alegre. El Padre de los cuentos bonitos'. Su sonrisa era de siempre. Nadie lo encontraba jamás de mal humor y nunca se le escuchaba una palabra dura o humillante. Hablar con él la primera vez era quedar ya de amigo suyo para toda la vida. Dios le concedió también el don de consejo: Un consejo suyo cambiaba a las personas.
Realizaba muchas visitas a las cárceles de la ciudad y viendo la situación en la que vivían muchos niños que habitaban en la zona, abandonados y muy sólitos, decidió dedicar su vida a ayudar a estos pequeños. Don Juan Bosco era como lo llamaban, comenzó a enseñar a los chicos de la calle, rápidamente sus alumnos crecerían en número atraídos por una bondad que nunca antes habían conocido.
Don Bosco siempre supo ver, debajo de los harapos y la suciedad de estos niños endurecidos por la vida, una chispa que con un poco de esfuerzo, se convertiría en una gran llama de amor. Sabía que no era con fuerza, castigos o retos como se ganaría a los niños, sino con caridad y gentileza.
Don Bosco dejó el recuerdo de un hombre inolvidable, enseñó a amar e invocar a la Virgen Santísima y al ángel de la guarda, y a apreciar debidamente el tesoro del tiempo.
Un perro extraordinario jugó un gran papel en la vida del padre.
Una noche de otoño allá por el año 1853, Don Juan Bosco, iba por una calle de mala fama de Turín donde él vivía. De pronto apareció un perro que empezó a seguirlo. El sacerdote miró sorprendido a ese animal que nunca había visto. Lo acarició. El perro estuvo quieto un momento y después se alejó.
A partir de entonces, cada vez que el sacerdote se encontraba solo por la noche en un sitio peligroso, lo acompañaría aquel perro llegado de ninguna parte que después desaparecería. Don Bosco le puso el nombre de "Grigio", es decir "Gris".
En efecto, el animal era de ese color. De tamaño grande, tenía el hocico fino, orejas rectas, pelaje abundante y cola en penacho y siempre acudía cuando hacia falta.
En aquella época, había personas que no les gustaba lo que el cura enseñaba y estaban en contra de él y cada tanto aprovechaban para atacarlo.
Una noche un hombre disparó contra el sacerdote. Habiendo fallado se lanzó sobre él. Pero Grigio estaba allí; empujó al malvado y lo obligó a huir.
Otra vez, Don Juan Bosco iba unos cuantos pasos detrás de dos hombres. Sintiendo el peligro dio media vuelta, pero antes de que pudiera gritar se le echaron encima los delincuentes y le cubrieron la cabeza con una bolsa. Surgido como por milagro, Grigio se puso a ladrar y tiró al suelo a uno de los hombres al que inmovilizó agarrándole la garganta con los colmillos, mientras el otro huía. Don Bosco le hizo comprender al perro que soltara al bribón que también huyó corriendo.
Otra noche, al sacerdote lo atacó un malandrín armado con un cuchillo. Don Juan Bosco, que no conseguía escapar, le tuvo que dar una trompada muy fuerte. El malhechor lanzó un grito y de los matorrales cercanos empezaron a salir todos sus cómplices.
El sacerdote se sintió perdido. Pero Grigio apareció una vez más. Y se puso a dar vueltas alrededor de él, enseñando los colmillos.
Por favor, gritó uno de los hombres, Llame a su perro, ¿no ve que va a morderme ?
_ ¿Y que quiere Ud. que haga?, dijo Don Bosco
_ Perdónenos, Señor Cura, somos unos pobres tipos; nos han dado mil francos....
_ ¿Y por esa cantidad me habrían matado dijo el cura ?
_ Llame a su perro.
_ Primero prométanme que me dejarán tranquilo a partir de ahora.
_ Se lo juramos por la Virgen
Grigio, ven. ¡Bravo me has salvado la vida!.
Sólo en una ocasión se puso el perro a gruñirle a Don Bosco. Una noche, el cura quería salir y Grigio se lo impidió. Durante media hora le cerro el paso obligándolo a quedarse en casa.
Un cuarto de hora más tarde, llegó un vecino para advertirle, que había escuchado una conversación donde se había enterado de que le preparaban una trampa.
¿Cómo pudo saberlo Grigio ?
Otra noche, el perro llegó a la iglesia, se acercó al cura, puso el hocico en la mesa donde aquel estaba cenando y volvió a salir.
Juan Bosco comprendió. Un amigo lo había traído más pronto de lo previsto. Inquieto porque no lo había visto regresar, Grigio quiso asegurarse de que realmente estaba allí.
El perro, nunca le aceptó comida a Don Bosco, ni por supuesto ningún cobijo. En cuánto a los niños estos podían acariciarlo y hacerle cuantas travesuras se le ocurrieran; dejaba que le tiraran de los pelos o de las orejas, pero jamas aceptaba un dulce de los niños. Una actitud muy rara para un perro ya que se trataba de un animal de carne y hueso, no de un perro fantasma.
Cuando desaparecieron las persecuciones contra Don Bosco, el Grigio dejo de presentarse.
¿Que explicación ?
La historia de Grigio es absolutamente extraordinaria.
La hipótesis más razonable consiste en considerarlo un perro errante que se había apegado al cura. Aunque ¿Cómo se podría haber dado cuenta de los peligros que le acechaban ?
Una persona tiempo más tarde le preguntó al cura que pensaba y éste le respondió:
" Decir que era un ángel daría risa. Pero tampoco se puede decir que fuera un perro común y corriente".
Y mama termino la historia diciéndome: Dios a veces envía a su ángeles en forma de animales para protegernos, ¿ no será que tenemos un ángel gato en casa y aun no nos dimos cuenta ?.
Y a partir de ese dia dejé de pensar como deshacerme del gato.
Un día apareció en el jardín de casa un gato negro, permaneció un rato y se fue. Al dia siguiente volvió aparecer y nuevamente estuvo un rato mas largo y se fue. Al tercer dia volvió a venir y ya se quedo.
Le pusimos de nombre Michagui. Así fue como nuestro gato cariñoso y tranquilo formó parte de la familia.
Pasaron dos años, y yo quería tener un perro, pero mamá me decía que no podíamos tener un perrito porque ya teníamos un gatito y no sabíamos como se llevarían entre si.
Yo insistía, insistía, pero no había forma de convencer a mamá.
Hasta que empece a pensar de que manera podría deshacerme del gato. Entonces le sugerí a mamá que no le diéramos mas de comer, así tendría que ir a buscar la comida a otro lado y seguramente con el tiempo se iría a vivir a otra casa.
Pero mama decía que eso no se hace. Mientras tanto yo seguía pensando como deshacerme de Michagui para poder traer un perrito a casa.
Nuevamente tome fuerza e insistí para que lo lleváramos al Jardín Botánico, allí viven muchos gatos a los cuales le dan de comer. A mis sugerencia, la respuesta era un No.
Así seguí dando mis ideas para que el gato se fuera de casa y de esta manera traer un perro.
Hasta que mamá un dia me contó esta historia:
Hace mucho mucho tiempo atrás había un sacerdote muy especial que vivía en un país llamado Italia.
Los muchachos de la calle lo llamaban: 'Ese es el Padre que siempre está alegre. El Padre de los cuentos bonitos'. Su sonrisa era de siempre. Nadie lo encontraba jamás de mal humor y nunca se le escuchaba una palabra dura o humillante. Hablar con él la primera vez era quedar ya de amigo suyo para toda la vida. Dios le concedió también el don de consejo: Un consejo suyo cambiaba a las personas.
Realizaba muchas visitas a las cárceles de la ciudad y viendo la situación en la que vivían muchos niños que habitaban en la zona, abandonados y muy sólitos, decidió dedicar su vida a ayudar a estos pequeños. Don Juan Bosco era como lo llamaban, comenzó a enseñar a los chicos de la calle, rápidamente sus alumnos crecerían en número atraídos por una bondad que nunca antes habían conocido.
Don Bosco siempre supo ver, debajo de los harapos y la suciedad de estos niños endurecidos por la vida, una chispa que con un poco de esfuerzo, se convertiría en una gran llama de amor. Sabía que no era con fuerza, castigos o retos como se ganaría a los niños, sino con caridad y gentileza.
Don Bosco dejó el recuerdo de un hombre inolvidable, enseñó a amar e invocar a la Virgen Santísima y al ángel de la guarda, y a apreciar debidamente el tesoro del tiempo.
Un perro extraordinario jugó un gran papel en la vida del padre.
Una noche de otoño allá por el año 1853, Don Juan Bosco, iba por una calle de mala fama de Turín donde él vivía. De pronto apareció un perro que empezó a seguirlo. El sacerdote miró sorprendido a ese animal que nunca había visto. Lo acarició. El perro estuvo quieto un momento y después se alejó.
A partir de entonces, cada vez que el sacerdote se encontraba solo por la noche en un sitio peligroso, lo acompañaría aquel perro llegado de ninguna parte que después desaparecería. Don Bosco le puso el nombre de "Grigio", es decir "Gris".
En efecto, el animal era de ese color. De tamaño grande, tenía el hocico fino, orejas rectas, pelaje abundante y cola en penacho y siempre acudía cuando hacia falta.
En aquella época, había personas que no les gustaba lo que el cura enseñaba y estaban en contra de él y cada tanto aprovechaban para atacarlo.
Una noche un hombre disparó contra el sacerdote. Habiendo fallado se lanzó sobre él. Pero Grigio estaba allí; empujó al malvado y lo obligó a huir.
Otra vez, Don Juan Bosco iba unos cuantos pasos detrás de dos hombres. Sintiendo el peligro dio media vuelta, pero antes de que pudiera gritar se le echaron encima los delincuentes y le cubrieron la cabeza con una bolsa. Surgido como por milagro, Grigio se puso a ladrar y tiró al suelo a uno de los hombres al que inmovilizó agarrándole la garganta con los colmillos, mientras el otro huía. Don Bosco le hizo comprender al perro que soltara al bribón que también huyó corriendo.
Otra noche, al sacerdote lo atacó un malandrín armado con un cuchillo. Don Juan Bosco, que no conseguía escapar, le tuvo que dar una trompada muy fuerte. El malhechor lanzó un grito y de los matorrales cercanos empezaron a salir todos sus cómplices.
El sacerdote se sintió perdido. Pero Grigio apareció una vez más. Y se puso a dar vueltas alrededor de él, enseñando los colmillos.
Por favor, gritó uno de los hombres, Llame a su perro, ¿no ve que va a morderme ?
_ ¿Y que quiere Ud. que haga?, dijo Don Bosco
_ Perdónenos, Señor Cura, somos unos pobres tipos; nos han dado mil francos....
_ ¿Y por esa cantidad me habrían matado dijo el cura ?
_ Llame a su perro.
_ Primero prométanme que me dejarán tranquilo a partir de ahora.
_ Se lo juramos por la Virgen
Grigio, ven. ¡Bravo me has salvado la vida!.
Sólo en una ocasión se puso el perro a gruñirle a Don Bosco. Una noche, el cura quería salir y Grigio se lo impidió. Durante media hora le cerro el paso obligándolo a quedarse en casa.
Un cuarto de hora más tarde, llegó un vecino para advertirle, que había escuchado una conversación donde se había enterado de que le preparaban una trampa.
¿Cómo pudo saberlo Grigio ?
Otra noche, el perro llegó a la iglesia, se acercó al cura, puso el hocico en la mesa donde aquel estaba cenando y volvió a salir.
Juan Bosco comprendió. Un amigo lo había traído más pronto de lo previsto. Inquieto porque no lo había visto regresar, Grigio quiso asegurarse de que realmente estaba allí.
El perro, nunca le aceptó comida a Don Bosco, ni por supuesto ningún cobijo. En cuánto a los niños estos podían acariciarlo y hacerle cuantas travesuras se le ocurrieran; dejaba que le tiraran de los pelos o de las orejas, pero jamas aceptaba un dulce de los niños. Una actitud muy rara para un perro ya que se trataba de un animal de carne y hueso, no de un perro fantasma.
Cuando desaparecieron las persecuciones contra Don Bosco, el Grigio dejo de presentarse.
¿Que explicación ?
La historia de Grigio es absolutamente extraordinaria.
La hipótesis más razonable consiste en considerarlo un perro errante que se había apegado al cura. Aunque ¿Cómo se podría haber dado cuenta de los peligros que le acechaban ?
Una persona tiempo más tarde le preguntó al cura que pensaba y éste le respondió:
" Decir que era un ángel daría risa. Pero tampoco se puede decir que fuera un perro común y corriente".
Y mama termino la historia diciéndome: Dios a veces envía a su ángeles en forma de animales para protegernos, ¿ no será que tenemos un ángel gato en casa y aun no nos dimos cuenta ?.
Y a partir de ese dia dejé de pensar como deshacerme del gato.
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Historia inventada por Lucyflaka (UC)
Hola, les quiero compartir este relato que escribi en honor a una nena preciosa de UC que se llama MININA, el nombre de usuario de su mamá es AnaYiVi, ya que ella, en su club de GATITOS ESPECIALES, contó brevemente cómo llegó Minina a su casa, entonces me dio la idea para escribir sobre ella. Espero que les guste, sobre todo a Minina y a su mamy :
Caminaba casi siempre por los alrededores del parque, con un maletín que hace tiempo fue un elegante portafolio de piel. Cuando cambiaba su rumbo, a veces iba hasta las orillas de la ciudad, o deambulaba por la terminal de autobuses, siempre buscando. Lo curioso es que siempre encontraba. Amarillos, rayados, blancos debajo de la capa de polvo, manchados, negros.
El señor que rescataba gatos se preocupaba por todos, sin importar el color que tuvieran o sus ligeros desperfectos; de hecho, los únicos desvalidos que conservó fueron Albondiguita, un gato peludo y tuerto, y Lala, una güera con lunares en la nariz y coja.
Lo que sucede – decía el señor cuando le preguntaban- es que ellos saben a quién acercarse. Saben muy bien a quién llorarle para que los esconda debajo del abrigo, y saben también de quién esconderse. Son muy listos. Y hermosos.
Si el señor se dedicara a escribir las historias de todos los gatos que ha recogido en sus paseos por la ciudad, obtendría una hermosa recopilación digna de publicarse. Así como cada mente es un mundo, cada mirada felina esconde un pasado y una chispa particular.
Eso lo supo cuando debajo de un aguacero encontró a Minina, una criatura que estaba fuera de su entendimiento. Minina no era blanca, ni rubia, ni negra, sino parchada de los tres colores, y no sólo eso, sino que los colores estaban simétricamente acomodados en su carita: sobre su pelaje blanco, una máscara mitad naranja , mitad negra, le enmarcaba sus ojos expresivos y dulces.
Hermosa – pensó el señor, porque desde el principio supo que esa belleza debía ser una hembra- hermosa Minina. Sonrió, y Minina ronroneó al verlo acercarse. Cualquiera pensaría que, después de todo lo que le sucedió a Minina, se ocultaría de toda persona que se acercara, pero “ellos saben…”
Minina estaba muy flaca, tenía hambre, y estaba mojada y adolorida. Algún monstruo la había golpeado y había herido su perfecta carita. Pero Minina, recargada en un árbol, miraba al señor como diciendo “¿por qué tardaste tanto?”. Sin pensar él le respondió: “Sólo lo necesario”.
Entonces tomó a Minina en sus brazos, mientras ella desplegaba sus encantos con un motor potentísimo y con una sonrisa que hasta el más ciego pudo haber notado en esa carita. Parecía que Minina sabía que a partir de ahora sería feliz.
Lo comprobó cuando el señor, después de salvarla, la entregó a los brazos de una chica suave y calientita -pensó Minina- y que “ahora es mi mamá”. Ana tomó a Minina en sus brazos, y después de mirar sus heridas y decidir que su nena iba a quedar como nueva, le preguntó, con un hilo de voz: “¿Por qué tardaste tanto?”.
Caminaba casi siempre por los alrededores del parque, con un maletín que hace tiempo fue un elegante portafolio de piel. Cuando cambiaba su rumbo, a veces iba hasta las orillas de la ciudad, o deambulaba por la terminal de autobuses, siempre buscando. Lo curioso es que siempre encontraba. Amarillos, rayados, blancos debajo de la capa de polvo, manchados, negros.
El señor que rescataba gatos se preocupaba por todos, sin importar el color que tuvieran o sus ligeros desperfectos; de hecho, los únicos desvalidos que conservó fueron Albondiguita, un gato peludo y tuerto, y Lala, una güera con lunares en la nariz y coja.
Lo que sucede – decía el señor cuando le preguntaban- es que ellos saben a quién acercarse. Saben muy bien a quién llorarle para que los esconda debajo del abrigo, y saben también de quién esconderse. Son muy listos. Y hermosos.
Si el señor se dedicara a escribir las historias de todos los gatos que ha recogido en sus paseos por la ciudad, obtendría una hermosa recopilación digna de publicarse. Así como cada mente es un mundo, cada mirada felina esconde un pasado y una chispa particular.
Eso lo supo cuando debajo de un aguacero encontró a Minina, una criatura que estaba fuera de su entendimiento. Minina no era blanca, ni rubia, ni negra, sino parchada de los tres colores, y no sólo eso, sino que los colores estaban simétricamente acomodados en su carita: sobre su pelaje blanco, una máscara mitad naranja , mitad negra, le enmarcaba sus ojos expresivos y dulces.
Hermosa – pensó el señor, porque desde el principio supo que esa belleza debía ser una hembra- hermosa Minina. Sonrió, y Minina ronroneó al verlo acercarse. Cualquiera pensaría que, después de todo lo que le sucedió a Minina, se ocultaría de toda persona que se acercara, pero “ellos saben…”
Minina estaba muy flaca, tenía hambre, y estaba mojada y adolorida. Algún monstruo la había golpeado y había herido su perfecta carita. Pero Minina, recargada en un árbol, miraba al señor como diciendo “¿por qué tardaste tanto?”. Sin pensar él le respondió: “Sólo lo necesario”.
Entonces tomó a Minina en sus brazos, mientras ella desplegaba sus encantos con un motor potentísimo y con una sonrisa que hasta el más ciego pudo haber notado en esa carita. Parecía que Minina sabía que a partir de ahora sería feliz.
Lo comprobó cuando el señor, después de salvarla, la entregó a los brazos de una chica suave y calientita -pensó Minina- y que “ahora es mi mamá”. Ana tomó a Minina en sus brazos, y después de mirar sus heridas y decidir que su nena iba a quedar como nueva, le preguntó, con un hilo de voz: “¿Por qué tardaste tanto?”.
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domingo, 6 de septiembre de 2009
(Diario) Historia de un Gato abandonado (muy muy triste)
Una historia muy triste, muy corta, pero sobre todo, muy injusta.
Gracias a una chica de UC por publicarlo.
Cuanta gente a mí alrededor. Hoy he cumplido una semana. ¡Qué alegría haber llegado a este mundo!
Mes 1:
Cuanto cariño me da mi mamá. Estoy encantado con mi mamá.
Mes 2:
Hoy me han separado de mamá. Ella estaba muy inquieta, y con sus ojos me dijo adiós. Esperando que mi nueva "familia humana" me cuidará tan bien como ella lo había hecho.
Mes 3:
He crecido rápido; todo me llama la atención. Hay varios niños en la casa que para mí son como "hermanitos".
Mes 5:
Hoy me regañaron. Mi madre se molestó porque me hice "pipí" adentro de la casa; pero nunca me habían dicho dónde debo hacerlo. Además duermo en un armario... ¡y ya no me aguantaba!
Mes 6:
Soy un gato feliz. Tengo el calor de un hogar; me siento tan seguro, tan protegido. Creo que mi familia humana me quiere y me consiente mucho.
Cuando están en la mesa me dan de comer.
Mes 12:
Hoy cumplí un año. Soy un gato adulto. Mis amos dicen que crecí más de lo que ellos pensaban. Que orgullosos se deben de sentir de mí.
Mes 13:
Qué mal me sentí hoy. "Mi hermanito" me quitó la pelota. Yo nunca agarro sus juguetes, así que se la quité. Pero mis patas tienen garras y le he hecho daño sin querer. Después del susto, me han encerrado. Dicen que van a tenerme en observación y que soy malo. No entiendo nada de lo que pasa.
Mes 14:
Ya nada es igual... No me dejan salir al jardín. Me siento muy solo, mi familia ya no me quiere. A veces se les olvida que tengo hambre y sed.
Mes 15:
Hoy me han dejado salir al jardín. Creo que mi familia me ha perdonado y me he puesto tan contento que daba saltos de alegría.
Encima me van a llevar con ellos de paseo. Nos enfilamos hacia la carretera y de repente se pararon. Abrieron la puerta y yo me bajé feliz creyendo que haríamos nuestro "día de campo". No comprendo por qué cerraron la puerta y se fueron."¡Oigan, esperen!" Se... se olvidan de mí. Corrí detrás del coche con todas mis fuerzas.
Mi angustia crecía al darme cuenta, que casi me desvanecía y ellos no se detenían: me habían olvidado.
Mes 16:
He tratado en vano de buscar el camino de regreso a casa. Me siento y estoy perdido. En mi sendero hay gente de buen corazón que me ve con tristeza y me da algo de comer. Yo les agradezco con mi mirada y desde el fondo con mi alma. Yo quisiera que me adoptaran y seria leal a ellos. Pero solo dicen "pobre gatito", se ha perdido.
Mes 17:
El otro día pasé por una escuela y vi a muchos niños y jóvenes como mis "hermanitos". Me acerqué, y un grupo de ellos, riéndose, me lanzó una lluvia de piedras "a ver quien tenia mejor puntería". Una de esas piedras me lastimó el ojo y desde entonces ya no veo con él.
Mes 18:
Ya estoy muy flaco; mi aspecto ha cambiado. Perdí mi ojo y la gente más bien me saca a escobazos cuando pretendo echarme en una pequeña sombra.
Mes 19:
Casi no puedo moverme. Hoy al tratar de cruzar la calle por donde pasan los coches, uno me arrolló. Estaba en un lugar seguro, en la cuneta, pero nunca olvidaré la mirada de satisfacción del conductor, que hasta giró el coche para pillarme. Ojala me hubiera matado, pero solo me ha dislocado la cadera. El dolor es terrible, mis patas traseras no me responden y con dificultades he podido arrastrarme hacia un poco de hierba a ladera del camino.
Mes 20:
Llevo 10 días bajo el sol, la lluvia, el frío, sin comer. Ya no me puedo mover. El dolor es insoportable. Me siento muy mal. Parece que hasta mi pelo se está cayendo.
Ya casi estoy inconsciente; pero alguna fuerza extraña me hizo abrir los ojos. La dulzura de su voz me hizo reaccionar. "Pobre gatito, mira como lo han dejado", decía... junto a ella venía un señor de bata blanca, empezó a tocarme y dijo: "Lo siento señora, pero este gato ya no tiene remedio, es mejor que deje de sufrir." A la gentil dama se le salieron las lágrimas y asintió. Como pude la miré agradeciéndole me ayudara a descansar. Solo sentí el piquete de la inyección y me dormí para siempre pensando en por qué tuve que nacer si nadie me quería.
Gracias a una chica de UC por publicarlo.
Cuanta gente a mí alrededor. Hoy he cumplido una semana. ¡Qué alegría haber llegado a este mundo!
Mes 1:
Cuanto cariño me da mi mamá. Estoy encantado con mi mamá.
Mes 2:
Hoy me han separado de mamá. Ella estaba muy inquieta, y con sus ojos me dijo adiós. Esperando que mi nueva "familia humana" me cuidará tan bien como ella lo había hecho.
Mes 3:
He crecido rápido; todo me llama la atención. Hay varios niños en la casa que para mí son como "hermanitos".
Mes 5:
Hoy me regañaron. Mi madre se molestó porque me hice "pipí" adentro de la casa; pero nunca me habían dicho dónde debo hacerlo. Además duermo en un armario... ¡y ya no me aguantaba!
Mes 6:
Soy un gato feliz. Tengo el calor de un hogar; me siento tan seguro, tan protegido. Creo que mi familia humana me quiere y me consiente mucho.
Cuando están en la mesa me dan de comer.
Mes 12:
Hoy cumplí un año. Soy un gato adulto. Mis amos dicen que crecí más de lo que ellos pensaban. Que orgullosos se deben de sentir de mí.
Mes 13:
Qué mal me sentí hoy. "Mi hermanito" me quitó la pelota. Yo nunca agarro sus juguetes, así que se la quité. Pero mis patas tienen garras y le he hecho daño sin querer. Después del susto, me han encerrado. Dicen que van a tenerme en observación y que soy malo. No entiendo nada de lo que pasa.
Mes 14:
Ya nada es igual... No me dejan salir al jardín. Me siento muy solo, mi familia ya no me quiere. A veces se les olvida que tengo hambre y sed.
Mes 15:
Hoy me han dejado salir al jardín. Creo que mi familia me ha perdonado y me he puesto tan contento que daba saltos de alegría.
Encima me van a llevar con ellos de paseo. Nos enfilamos hacia la carretera y de repente se pararon. Abrieron la puerta y yo me bajé feliz creyendo que haríamos nuestro "día de campo". No comprendo por qué cerraron la puerta y se fueron."¡Oigan, esperen!" Se... se olvidan de mí. Corrí detrás del coche con todas mis fuerzas.
Mi angustia crecía al darme cuenta, que casi me desvanecía y ellos no se detenían: me habían olvidado.
Mes 16:
He tratado en vano de buscar el camino de regreso a casa. Me siento y estoy perdido. En mi sendero hay gente de buen corazón que me ve con tristeza y me da algo de comer. Yo les agradezco con mi mirada y desde el fondo con mi alma. Yo quisiera que me adoptaran y seria leal a ellos. Pero solo dicen "pobre gatito", se ha perdido.
Mes 17:
El otro día pasé por una escuela y vi a muchos niños y jóvenes como mis "hermanitos". Me acerqué, y un grupo de ellos, riéndose, me lanzó una lluvia de piedras "a ver quien tenia mejor puntería". Una de esas piedras me lastimó el ojo y desde entonces ya no veo con él.
Mes 18:
Ya estoy muy flaco; mi aspecto ha cambiado. Perdí mi ojo y la gente más bien me saca a escobazos cuando pretendo echarme en una pequeña sombra.
Mes 19:
Casi no puedo moverme. Hoy al tratar de cruzar la calle por donde pasan los coches, uno me arrolló. Estaba en un lugar seguro, en la cuneta, pero nunca olvidaré la mirada de satisfacción del conductor, que hasta giró el coche para pillarme. Ojala me hubiera matado, pero solo me ha dislocado la cadera. El dolor es terrible, mis patas traseras no me responden y con dificultades he podido arrastrarme hacia un poco de hierba a ladera del camino.
Mes 20:
Llevo 10 días bajo el sol, la lluvia, el frío, sin comer. Ya no me puedo mover. El dolor es insoportable. Me siento muy mal. Parece que hasta mi pelo se está cayendo.
Ya casi estoy inconsciente; pero alguna fuerza extraña me hizo abrir los ojos. La dulzura de su voz me hizo reaccionar. "Pobre gatito, mira como lo han dejado", decía... junto a ella venía un señor de bata blanca, empezó a tocarme y dijo: "Lo siento señora, pero este gato ya no tiene remedio, es mejor que deje de sufrir." A la gentil dama se le salieron las lágrimas y asintió. Como pude la miré agradeciéndole me ayudara a descansar. Solo sentí el piquete de la inyección y me dormí para siempre pensando en por qué tuve que nacer si nadie me quería.
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